2. Guiados por el Espíritu
Puesto que nuestra Comunidad
es un estilo de vida cristiana, estos Principios se han de interpretar
no tanto según la letra del texto, sino más bien según
el espíritu del Evangelio y la ley interior del amor. Esta ley,
que el Espíritu Santo inscribe en nuestros corazones, se expresa
siempre de un modo nuevo en cada situación de la vida cotidiana.
Respetando la singularidad de cada vocación personal, nos capacita
para ser abiertos, libres y siempre disponibles para Dios. Nos estimula
a reconocer nuestras graves responsabilidades, nos ayuda a buscar constantemente
la respuesta a las necesidades de nuestros tiempos y a trabajar en unión
con todo el Pueblo de Dios y con los hombres de buena voluntad por el progreso
y la paz, la justicia y la caridad, la libertad y la dignidad de todos.
3. Una gracia en la historia
La Comunidad de Vida Cristiana
es una asociación internacional de derecho público, y su
oficina ejecutiva central está actualmente en Roma. Es la continuación
de las Congregaciones Marianas, iniciadas por
Jean Leunis s.j. y aprobadas por primera vez por el Papa Gregorio XIII
con la bula Omnipotentis Dei,
del 5 de diciembre de 1984. Vemos también nuestros orígenes,
remontándonos más allá de esa primera Congregación,
en los grupos de laicos que desde 1540 se desarrollaron en diversas partes
del mundo por iniciativa de San Ignacio de Loyola y sus compañeros.
Vivimos este estilo de vida cristiana en comunión gozosa con todos
los que nos han precedido, con gratitud por sus esfuerzos y sus realizaciones
apostólicas. Con amor y en oración, nos asociamos a todos
esos hombres y mujeres de nuestra tradición espiritual que la Iglesia
nos ha propuesto como amigos y válidos intercesores en el cumplimiento
de nuestra misión.
5. Fuentes
La espiritualidad de nuestra
Comunidad está centrada en Cristo y en la participación en
el Misterio Pascual. Brota de la Sagrada Escritura, de la liturgia, del
desarrollo doctrinal de la Iglesia, y de la revelación de la voluntad
de Dios a través de los acontecimientos de nuestro tiempo. En el
contexto de estas fuentes universales, consideramos los Ejercicios Espirituales
de San Ignacio como la fuente específica y el instrumento característico
de nuestra espiritualidad. Nuestra vocación nos llama a vivir esta
espiritualidad, que nos abre y nos dispone a cualquier deseo de Dios en
cada situación concreta de nuestra vida diaria. En particular, reconocemos
la necesidad de la oración y del discernimiento -personal y comunitariamente-,
del examen de conciencia diario y del acompañamiento espiritual
como medios importantes para buscar y hallar a Dios en todas las cosas.
6. Sentido de Iglesia
La unión con Cristo
nos lleva a la unión con la Iglesia, en la que Cristo continúa
aquí y ahora su misión salvadora. Haciéndonos sensibles
a los signos de los tiempos y a las mociones del Espíritu Santo,
seremos más capaces de encontrar a Cristo en todos los hombres y
en todas las situaciones. Compartiendo la riqueza de ser miembros de la
Iglesia, participamos en la liturgia, meditamos la Sagrada Escritura; aprendemos,
enseñamos y promovemos la doctrina cristiana. Trabajamos junto con
la jerarquía y otros líderes eclesiales, motivados por una
común preocupación por los problemas y el progreso de todos
y atentos a las situaciones en que la Iglesia se encuentra hoy. Este sentido
de Iglesia nos impulsa a una colaboración creativa y concreta en
la obra de hacer avanzar el reinado de Dios en la tierra, e incluye una
disponibilidad para partir a servir allí donde las necesidades de
la Iglesia pidan nuestra presencia.
7. Lazos comunitarios
Nuestra entrega personal encuentra
su expresión en el compromiso personal con la Comunidad Mundial,
a través de una comunidad particular libremente escogida. Esa comunidad
particular, centrada en la Eucaristía, es una experiencia concreta
de unidad en el amor y en la acción. En efecto, cada una de nuestras
comunidades es una reunión de personas en Cristo, una célula
de su Cuerpo Místico. Nuestro vínculo comunitario es nuestro
compromiso común, nuestro común estilo de vida y nuestro
reconocimiento y amor a María como nuestra Madre. Nuestra responsabilidad
por desarrollar los lazos comunitarios no termina en nuestra comunidad
particular, sino que se extiende a la Comunidad de Vida Cristiana Nacional
y Mundial, a las comunidades eclesiales (parroquias, diócesis) de
las que somos parte, a toda la Iglesia y a todas las personas de buena
voluntad.
8. Vida apostólica
Como miembros del Pueblo de
Dios en camino, hemos recibido de Cristo la misión de ser sus testigos
entre los hombres por medio de nuestras actitudes, palabras y acciones,
haciendo propia su misión de dar la Buena Noticia a los pobres,
anunciar a los cautivos su libertad, dar vista a los ciegos, liberar a
los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor. Nuestra
vida es esencialmente apostólica. El campo de la misión de
la CVX no tiene límites: se extiende a la Iglesia y al mundo, para
hacer presente el Evangelio de salvación a todos y para servir a
la persona y a la sociedad, abriendo los corazones a la conversión
y luchando por cambiar las estructuras opresoras.
b) Al mismo tiempo, ejercemos un apostolado organizado o grupal en una gran variedad de formas, sea a través de la acción grupal iniciada o sostenida por la Comunidad por medio de estructuras adecuadas, o a través de nuestra presencia activa en organizaciones y esfuerzos seculares o religiosos ya existentes.
c) Para vivir este compromiso apostólico en sus diversas dimensiones, y para abrirnos a las llamadas más urgentes y universales, la Comunidad nos ayuda particularmente con la "revisión de vida" en común y con el discernimiento personal y comunitario. Tratamos así de dar sentido apostólico aún a las más humildes ocupaciones de la vida diaria.
d) La Comunidad nos urge a proclamar la Palabra de Dios a todas
las personas, y a trabajar en la reforma de las estructuras de la sociedad
tomando parte en los esfuerzos de liberación de quienes son víctimas
de toda clase de discriminación y, en particular, en la supresión
de diferencias entre ricos y pobres. Queremos contribuir desde dentro a
la evangelización de las culturas. Deseamos hacer todo esto con
un espíritu ecuménico, dispuestos a colaborar con iniciativas
que trabajen por la unidad de los cristianos. Nuestra vida encuentra su
inspiración permanente en el Evangelio de Cristo pobre y humilde.
11. Lazos comunitarios
Como un medio privilegiado
de formación y de crecimiento continuo, los miembros se reúnen
regularmente en comunidades locales estables que permiten a todos los miembros
compartir profundamente su fe y su vida, asegurando una real atmósfera
de comunidad y un decidido compromiso con la misión y el servicio.
12. Estilo de vida
b) Puesto que la Comunidad de Vida Cristiana pretende trabajar con Cristo en la anticipación del reinado de Dios, todos los miembros están llamados a participar activamente en el vasto campo del apostolado. El discernimiento apostólico, personal y comunitario, es el medio ordinario para descubrir la mejor manera de hacer presente a Cristo, concretamente, en nuestro mundo. Nuestra amplia y exigente misión pide de cada miembro un esfuerzo por participar responsablemente de la vida social y política, y por desarrollar sus cualidades humanas y sus capacidades profesionales para ser un trabajador más competente y un testigo más convincente. Más aún, este camino pide a cada miembro sencillez en todos los aspectos de la vida, para seguir más de cerca a Cristo en su pobreza y para conservar la libertad apostólica.
c) Finalmente, cada uno toma sobre sí la responsabilidad
de participar en las reuniones y actividades de la comunidad, de ayudar
y animar a los demás a realizar su vocación personal, siempre
dispuestos todos a dar y recibir consejo y ayuda como amigos en el Señor.
b) La Comunidad Nacional, constituida según las Normas Generales, incluye a todos los miembros de la Comunidad Mundial que en un determinado país se esfuerzan por vivir el estilo de vida y la misión CVX. La Comunidad Nacional es gobernada por una Asamblea Nacional y un Consejo Ejecutivo Nacional. Sus objetivos son asegurar las estructuras y programas de formación necesarios para responder eficazmente a lo que pide el desarrollo armónico de toda la Comunidad, y para una participación efectiva de la Comunidad de Vida Cristiana en la misión de la Iglesia.
c) Si lo estiman útil, las comunidades nacionales pueden
establecer o aprobar comunidades regionales o diocesanas, o centros, que
agrupen a varias comunidades locales de una determinada región,
diócesis, ciudad o institución. Estas se constituyen de acuerdo
con las Normas Generales y los Estatutos Nacionales.
15. Tenencia de propiedades
Si es una ayuda, la Comunidad
de Vida Cristiana en cualquier nivel puede poseer y administrar propiedades,
como persona eclesiástica de derecho público, de acuerdo
con el Derecho Canónico y con la ley civil del país en cuestión.
La propiedad y su administración pertenecen a la respectiva comunidad.
17. Suspensión y exclusión
La aceptación de estos
Principios Generales es un requisito para ser miembro de la CVX en cualquier
nivel. La falta grave de observancia de estos por parte de un miembro o
de una comunidad local, es causa de suspensión y eventualmente de
exclusión de la Comunidad Nacional. De modo semejante, la falta
de actuación de una Comunidad Nacional cuando una de sus comunidades
locales no los observa, es causa de su suspensión y eventualmente
de su exclusión de la Comunidad Mundial. Siempre existe la posibilidad
de apelación de una decisión local o regional a la comunidad
nacional, y de una decisión nacional a la Comunidad Mundial.
I. Miembros
b) Siendo miembro de un grupo cristiano que en un momento de su historia hace una opción por el estilo de vida CVX. Ese grupo será consecuentemente recibido como una comunidad local por la comunidad regional o nacional, que se hace responsable de la aceptación de esos nuevos miembros.
c) Uniéndose a una comunidad local ya existente, que se
hace responsable de la aceptación del nuevo miembro y provee los
medios de formación necesarios.
3. El compromiso temporal es válido como tal, a menos que la persona se retire libremente de la Comunidad o sea excluido por ella, hasta que, previo un discernimiento, el miembro expresa su compromiso permanente en la CVX. El período de tiempo entre el compromiso temporal y el permanente ordinariamente no debería sobrepasar los 8 años ni ser menor de dos.
4. Una experiencia completa de los Ejercicios Espirituales es una de sus varias modalidades (en la vida ordinaria, varios retiros en varios años, un mes cerrado) precede el compromiso permanente en la Comunidad de Vida Cristiana.
5. La fórmula de estos compromisos se deja a las comunidades nacionales. Se sugiere que cada comunidad redacte una fórmula tipo para estos compromisos, y que tales fórmulas incluyan una referencia explícita al cumplimiento de los Principios Generales de CVX.
6. Todo lo que se ha dicho debe ser entendido y practicado de acuerdo con las edades, culturas y otras características específicas. Con este propósito, las comunidades nacionales deben desarrollar programas de formación, diversificados si es necesario de acuerdo a grupo o secciones de miembros y a las posibles circunstancias excepcionales que puedan vivir algunos miembros individuales.
7. La Comunidad de Vida Cristiana es un modo particular de seguir a Jesucristo y trabajar con El para hacer realidad el reinado de Dios. Admite diversas respuestas individuales y no valora una más que otras. Dentro de la riqueza del Evangelio y de la tradición de la Iglesia, y como resultado de su proceso de crecimiento en Cristo, algunos miembros CVX pueden expresar bajo forma de votos privados su deseo de vivir con especial atención uno u otro de los muchos consejos evangélicos. De modo semejante, personas o grupos de personas que hayan hecho este tipo de votos fuera de la CVX pueden ser admitidos en la comunidad en las mismas condiciones que todos los otros.
9. Como un medio privilegiado de crecimiento continuo como personas y como Comunidad de Vida Cristiana, tomamos ordinariamente nuestras decisiones en ambiente de discernimiento, o incluso con un discernimiento comunitario formal para las decisiones compartidas de mayor importancia.
10. En el espíritu de su mejor tradición y en pro de una mayor eficacia apostólica, la Comunidad de Vida Cristiana en todos los niveles promueve la participación de sus miembros en proyectos conjuntos que respondan a variadas y cambiantes necesidades. Redes de cooperación nacionales o internacionales, equipos apostólicos especializados u otras iniciativas similares pueden ser organizadas por la Comunidad cuando sea apropiado.
11. Igualmente, siguiendo la misma tradición y en vistas a la formación de sus miembros y de otras personas, la Comunidad de Vida Cristiana promueve en todos los niveles la realización de seminarios, cursos, publicaciones, talleres de formación y otras iniciativas similares.
12. En bien de la ayuda mutua y de la colaboración apostólica, la Comunidad de Vida Cristiana puede, en cualquier nivel apropiado, afiliar otras asociaciones de personas que deseen compartir en alguna medida nuestro estilo de vida sin llegar a ser plenamente miembros. Análogamente, la Comunidad de Vida Cristiana en cualquier nivel puede encontrar formas diversas de expresar ciertos vínculos significativos con personas o instituciones que de alguna manera desean participar de la misma tradición.
13. Tanto a nivel mundial como nacional, se debe prestar una especial atención a satisfacer la necesidad que cada comunidad local tienen de ser ayudada a vivir un auténtico proceso CVX por un guía bien formado y por un coordinador eficiente.
14. Todo lo dicho en esta sección, tanto lo relativo a
compromisos apostólicos como los que se refiere a la formación,
supone una buena colaboración con la Compañía de Jesús
y con otras personas, comunidades o instituciones que comparten en algo
la tradición ignaciana.
16. La Asamblea General:
b) Define las políticas y orientaciones a seguir hasta la próxima Asamblea General.
c) Decide la política financiera a seguir.
d) Decide sobre las enmiendas propuestas a los Principios y Normas Generales.
e) Confirma el establecimiento de nuevas comunidades nacionales.
f) Elige el Consejo Ejecutivo para el período que va hasta
la próxima Asamblea General.
18. El Presidente tiene el poder de convocar la Asamblea General en forma extraordinaria después de haber consultado con las comunidades nacionales y contar con el acuerdo de al menos un tercio de ellas.
19. En la Asamblea General, cada Comunidad Nacional tiene un voto, y las decisiones se toman con un espíritu de discernimiento por mayoría de votos, supuesto que haya quórum. El quórum requiere la presencia de un 50% de las comunidades nacionales. En la Asamblea, el Consejo Ejecutivo tiene derecho a un voto en la persona del presidente.
20. El Consejo Ejecutivo es responsable del gobierno ordinario de la Comunidad. Se compone de 7 miembros elegidos, 3 miembros designados y hasta dos miembros cooptados.
21.
b) Los miembros designados del Consejo Ejecutivo son el Asistente Eclesiástico, el Vice Asistente Eclesiástico -que es el presidente del secretariado central de los jesuitas para la CVX, en Roma- y el Secretario Ejecutivo.
c) El Consejo Ejecutivo Mundial, si lo desea, puede cooptar uno
o dos consultores adicionales.
b) Poner en práctica las políticas y decisiones tomadas en las Asambleas Generales.
c) Fomentar las comunidades nacionales, estimular la colaboración y ayuda entre ellas, promover su activa participación en la misión universal de la CVX.
d) Asegurar la representación de la CVX en programas de cooperación internacional que se estimen convenientes, por ejemplo, en colaboración con la Conferencia de Organizaciones Internacionales Católicas.
e) Promover la práctica de las enseñanzas de la Iglesia, especialmente las del Concilio Vaticano II y sus ulteriores desarrollos.
f) Animar a las comunidades, nacionales y otras, a compartir su documentación, sus experiencias, su personal y recursos materiales entre ellas y con la Comunidad Mundial.
g) Promover y apoyar proyectos específicos, en particular según las normas 10 y 11.
h) Apoyar y crear las iniciativas necesarias para cumplir todas
estas funciones.
24. En el Consejo Ejecutivo, las decisiones se toman con espíritu de discernimiento por mayoría de votos, supuesto que haya quórum. El quórum necesario es de 5 miembros.
25. El Consejo Ejecutivo tiene un Secretariado para ejecutar sus políticas y decisiones.
26. El Secretario Ejecutivo es designado por el Consejo Ejecutivo, que define también los derechos y las responsabilidades del cargo.
27. Para todas las comunicaciones oficiales, la dirección del Secretariado Mundial debe considerarse también la dirección del Consejo Ejecutivo.
28. Las nominaciones de candidatos para los cargos elegibles deben ser presentadas por escrito al Consejo Ejecutivo al menos cuatro meses antes de la Asamblea General en la que tendrán lugar las elecciones. Las candidaturas son propuestas por las comunidades nacionales a través de sus consejos ejecutivos.
29. Por lo menos tres meses antes de la elección, deberá presentarse a la Santa Sede una lista de candidatos a la presidencia de la CVX.
30. Aunque la Comunidad de Vida Cristiana es una, puede incluir agrupaciones de Comunidades Nacionales según objetivos específicos o territorios.
31. La Comunidad Mundial establece oficialmente sólo una comunidad nacional en un país determinado. Cuando las circunstancias hacen imposible la formación de una sola comunidad nacional, la Comunidad Mundial puede establecer más de una comunidad en un país, o incluir más de un país en una Comunidad. El establecimiento de una nueva comunidad nacional es aprobado previamente por el Consejo Ejecutivo. Esta aprobación hace a la nueva comunidad sujeto de los derechos y obligaciones de las comunidades. Sin embargo, la decisión tiene que ser confirmada por la Asamblea General.
32. La autoridad eclesiástica que aprueba oficialmente una comunidad nacional, regional o local es la Comunidad Mundial de Vida Cristiana, aprobada canónicamente por la Santa Sede, con el consentimiento del obispo o los obispos correspondientes. Para comunidades establecidas en lugares pertenecientes a la Compañía de Jesús o confiados a su cuidado, el consentimiento necesario -de acuerdo con los documentos pontificios- es el del Prepósito General o Vicario General de la Compañía de Jesús, quien puede delegar esta autoridad en el superior provincial o en el asistente eclesiástico.
33. Toda comunidad nacional establecida debe aceptar:
b) Las resoluciones aprobadas por la Asamblea General.
c) La contribución económica determinada por el
Consejo Ejecutivo.
35. Cada comunidad nacional, como parte de la Comunidad Mundial,
establece sus propios estatutos en conformidad con los Principios Generales
y las Normas Generales, y el grado de desarrollo de la propia comunidad
nacional. Tales estatutos normalmente incluirán normas relativas
a:
b) Objetivos y medios de la comunidad nacional
c) Relación con la jerarquía
d) Estructuras para elegir a los responsables nacionales y para tomar decisiones.
e) Procedimiento para elegir los delegados a la Asamblea General de la Comunidad Mundial.
f) Cualquier otro aspecto esencial para ordenar la vida, la unidad, el crecimiento y la misión de la comunidad nacional.
Los estatutos de las comunidades nacionales deberán ser confirmados
por el Consejo Ejecutivo de la Comunidad Mundial.
37. Las comunidades nacionales que lo deseen pueden establecer secretariados con fines de coordinación, asesoramiento y promoción.
38. Las comunidades nacionales son libres de entrar en relación entre ellas para el desarrollo de proyectos apostólicos o para otras finalidades apropiadas. Cualquier estructura nueva que resultara de tales iniciativas, si pretende actuar en el nombre de esas comunidades nacionales, debe recibir un mandato claro y específico que deberá ser aprobado por el Consejo Ejecutivo.
39.
b) La experiencia muestra que para este fin es una gran ayuda
que las comunidades se compongan de no más de doce personas de condición
semejante (por ejemplo en edad, ocupación o estado de vida), que
se reúnen semanal o quincenalmente de manera que el proceso pueda
avanzar de una reunión a otra.
41.
b) El guía, con una buena formación en el proceso
ignaciano de crecimiento, ayuda a la comunidad a discernir las mociones
presentes en los individuos y en la comunidad, y a mantener una idea clara
respecto del fin y del proceso CVX. El guía ayuda a la comunidad
y a su coordinador a encontrar y a usar los medios para el crecimiento
y para la misión de la comunidad. La participación del guía
en la vida de la comunidad está condicionada por lo que objetivamente
se necesita para cumplir su función con eficacia. El guía
es elegido por la comunidad con la aprobación de la comunidad regional
o nacional.
43. La Comunidad Mundial de Vida Cristiana reconoce como su Vice Asistente Eclesiástico al jesuita que el Padre General de la Compañía de Jesús, después de consultas con el Consejo Ejecutivo Mundial, designa como presidente del Secretariado Central de la Compañía de Jesús para la CVX, en Roma.
44. Los asistentes eclesiásticos nacionales, regionales, diocesanos o de otros niveles son propuestos por los consejos ejecutivos correspondientes al nivel, y su nombramiento queda reservado a la autoridad competente. Generalmente en el nivel nacional, regional y diocesano, los asistentes son sacerdotes; pero la autoridad competente puede designar en casos especiales a cualquier otra persona cualificada, siempre considerando el rol que la CVX espera de sus asistentes (PG14). El procedimiento y las formalidades a seguir para los nombramientos deberán ser claramente establecidos en los estatutos nacionales.
45. En el nivel de la comunidad local, el vínculo con el asistente eclesiástico será normalmente mantenido a través del guía de la comunidad particular.
46. Los asistentes eclesiásticos nacionales, regionales o diocesanos son nombrados por un período de cuatro años. El nombramiento puede ser renovado.
47. Los cambios en los Principios Generales y en las Normas Generales se han de proponer por escrito al Consejo Ejecutivo Mundial por las comunidades nacionales, por lo menos seis meses antes de una Asamblea General. Las proposiciones formales de enmiendas se harán llegar a las comunidades nacionales al menos tres meses antes de la Asamblea General. Para su aprobación se requerirá una mayoría de dos tercios en la Asamblea General.
48. La Comunidad Mundial puede por sí misma establecer y modificar las Normas Generales, con la excepción de las normas 21b, 29, 42 y 48 que tocan nuestras relaciones con la Santa Sede, con la aprobación de una mayoría de dos tercios en la Asamblea General.
49. Una comunidad nacional puede, en caso de necesidad, redactar diversamente para una mejor comprensión tanto los Principios Generales como las Normas Generales, siempre que se mantenga la substancia. La nueva redacción está sujeta a la aprobación del Consejo Ejecutivo Mundial.